jueves, octubre 05, 2006

HISTORIA DEL SURF EN PICHILEMU

Corría el invierno del año 1970, cuando aparece en Pichilemu un americano, desgarbado, pelucón, barbón y con un extraño "artefacto", que resultó ser una tabla de Surf. Estuvo varios meses pagando pensión en una casa particular, ubicada a unas diez cuadras de la playa principal.
Durante todo ese tiempo y a diversas horas, según el día, se le veía a veces temprano por la mañana o al atardecer. Muchos de aquellos pichileminos nunca pudieron saber exactamente de qué se trataba y para qué servía aquel "artefacto"; excepto los pescadores -con los cuales compartió muchas horas- que le vieron y admiraron, parte de lo que arriba de la tabla podía hacer aquel gringo "aperrado" y capaz de soportar, sin traje especial, las temperaturas del agua que, incluso en verano, son heladas. De hecho, nadie hace surf sin un adecuado traje de agua (weitsuits).
Pasan casi quince años (durante el año 1984) cuando llega un grupo de chilenos aventureros, de similar aspecto al americano. Barbones, pelo largo, algunos de barba y, además, acompañados de "artefactos" de múltiples colores. El grupo lo lideraba el mayor, el deportista Alvaro Abarca Rocabado, uno de los pioneros del surf en Chile; acompañado por los hermanos Miguel y Cristián Mandry y Patrick Irarrázaval, un chileno que había vivido algunos años en California y obviamente un fanático del surf.
Es este grupo de chilenos el que se encarga de difundir en un primer momento las especiales condiciones y características de las olas de Pichilemu, las que según su opinión y el lugar, "era como haber descubierto el PARAÍSO del SURF en Chile". Ello en mérito de conocer y haber recorrido prácticamente toda la costa norte y central del país, hasta llegar a Pichilemu, en la Sexta Región y a escasos 265 kilómetros de Santiago, capital de Chile. Alvaro y esporádicamente los demás, se quedan por tres o cuatro años, tiempo que emplea para disfrutar de su deporte favorito y a escribir a revistas especializadas como GEO (Alemania), Surf Report (americana) y otras. Bastó eso para que empezaran a llegar deportistas americanos, ingleses, franceses, brasileños, argentinos, australianos, sudafricanos, entre muchas otras nacionalidades; todo lo cual hasta hoy sigue incrementándose. A tal extremo llega la fascinación con los lugares que dispone Pichilemu para la práctica del Surf: La Puntilla, Infiernillo y Punta de Lobos, que son varios los que se radican. Por ejemplo, Joseph Mc Croskey (californiano) junto a su esposa Tamara y su pequeña Alegría. E incluso, tienen más tarde un hijo chileno al que bautizan Cillas. Luego aparece Gregg Randolph Henderson quien compra un terreno privilegiado por la vista de kilómetros de costa (Punta de Lobos, por el sur, y hasta Topocalma, por el norte: casi 75 kilómetros). Ahí construye una hermosa casa en el Cerro La Cruz, lugar donde aun reside. Muchos más lo han imitado. Llega el francés Jean Robert Pistone, instructor de Sky y Surf, quien en invierno trabaja en un centro invernal para luego enseñar surf en su escuela de Punta de Lobos, lugar que compra ante la envidia de muchos. Lejos el lugar más maravilloso de la costa pichilemina. Ahí están las rocas de Punta de Lobos y la ola izquierda más larga y perfecta de la costa chilena, según los expertos.
Pero, volvamos atrás. Alvaro Abarca que es un hombre con un tremendo deportivo, no se queda tranquilo en Pichilemu. El año '85 organiza una Exhibición de Surf al que llegan casi una veintena de deportistas invitados, convocados de "boca a boca", sin publicidad de ningún tipo. ¡¡Un éxito total!! Eso da pie para organizar el Primer Campeonato Nacional Abierto de Surf del país, el que se realiza el verano de 1986, coronándose campeón el iquiqueño Ricardo Thompson; campeonato que vuelve a realizarse el año 1987, título que obtiene el santiagüino Claudio Izzo.

Posteriormente, sucede el "pago de Pichilemu" para Alvaro Abarca y éste decide emigrar tras el escaso apoyo de las autoridades comunales de la época, pese a que Alvaro requería escasas condiciones. Las mínimas, para junto a dedicarse a organizar campeonatos y enseñar surf a la juventud pichilemina, contar con el mítico "Rincón" -en el sector de La Terraza- para vivir y trabajar aquel local comercial. Pese a lo anterior, Alvaro ya había sembrado la semilla ...
Producto de ello Pichilemu es considerado uno de los mejores lugares de Chile para la práctica del Surf. Y uno de los mejores lugares en el mundo. Así lo destacan decenas de revistas especializadas. Una de las publicaciones que así lo mencionan, la revista italiana EN VIAJE (pág. 70), sitúan a Pichilemu como uno de los doce lugares ideales, junto a famosas playas de Hawaii, Indonesia, Estados Unidos, Brasil, Australia, entre otras que recuerdo. Si no lo cree, consígase el ejemplar de Julio de 1999 y lo verá por sus propios ojos.





Alvaro Abarca Rocabado, pionero chileno en Pichilemu.














Alvaro Abarca y Rodrigo "Flecha" Escobar.

















Alvaro Abarca mostrando diversos tipos de tablas.

















Surfista peruano, José "Titi" De Coll, campeón en Pichilemu.













"Javo" Catalán uno de los primeros surfistas locales.















Polinka, la más bella de quienes se "atrevieron" posar para W.S.G.


















Alvaro Abarca captado para "La Tercera".
















Rodrigo Izzo escoltado por Marcela Cordero y Verónica Sosa.














Los hermanos Gustavo y Juan Polanco, los primeros pichileminos en surfear.













Carola Cassanello y Pamela Langis, dos lolas de los años 80 posando para W.S.G.














Ricardo Thompson, ganador del Primer Camp. Nac. Abierto, junto a lolas, año 87.